¿Y si no es el precio de tus consultas, sino la conversación?
- Amú

- 6 jun 2025
- 3 Min. de lectura

Hace poco, una psicóloga que recientemente había estrenado su sitio web, se dio cuenta de que su página estaba generando interés (las personas la visitaban, leían la información y hasta la contactaban).
Pero algo raro pasaba con toda esa experiencia.
Cuando la contactaban por whatsapp y llegaban a la parte del precio de su consulta, la persona respondía con un simple “Ah, bueno, muchas gracias” y no volvía a escribir o llamar.
"¿Será que estoy cobrando muy caro?" —me preguntó la psicóloga mientras conversábamos en la sala de mi casa, con ese tono entre culpa y duda que conozco bien.
Y ahí mismo me acordé de una historia:
Cuando tenía 9 años, en el barrio el Pondaje en Cali, vendían cholados en la esquina de mi casa.
Había dos puestos de cholados, uno frente al otro. Uno de ellos tenía una fila larga, y el otro casi vacía.
El detalle curioso era que el puesto más lleno cobraba más.
Entonces, la pregunta es:
¿Por qué la gente prefería pagar más por lo mismo?
No era por el precio. Era por la experiencia cercana, cálida y personalizada que brindaba el puesto de cholado más lleno de gente.
El vendedor de ese puesto te hablaba, te saludaba por el nombre, te decía: “¿el de siempre?” y hasta le echaba un poquitico más de leche condensada sin que lo pidieras.
En cambio, el otro era frio como los cholados que vendía, te despachaba rápido y sin conversación.
Con tu consulta puede estar pasando algo parecido.
Tú puedes tener el precio justo —ni alto ni bajo— pero si antes de decirlo no has conectado, no le has explicado por qué tu servicio vale lo que cuesta, ni has creado un ambiente de confianza, entonces ese precio pierde fuerza, queda aislado, sin contexto ni justificación.
El valor que percibe el cliente es bajo, y por eso se va. No es que el número sea alto, es que no tiene un sentido emocional ni práctico para la persona que lo escucha.
Tu sitio web ya está haciendo su trabajo de que te encuentren, te lean y te contacten, y eso ya es un buen comienzo, pero ese primer contacto por sí solo no es suficiente para asegurar una oportunidad.
Ahora, falta esa parte crucial que sucede en la conversación después de ese primer contacto en tu sitio, donde muchas veces se pierde la oportunidad.
Tal vez necesites revisar cómo estás respondiendo.
¿Estás preguntando primero qué necesitan, o pasás de una al precio?
¿Les contás cómo trabajás y qué pueden lograr contigo antes de hablar de tarifas?
¿Estás generando confianza y mostrando que te interesa ayudar de verdad?
Una buena conversación antes del precio es como preparar la tierra antes de sembrar. Si no la ablandas, la semilla no entra.
Así que no te apures a bajarle al valor de tu consulta. Mejor revisa cómo estás comunicando ese valor.
Porque cuando el terreno está listo, hasta las cifras más grandes suenan razonables.
Y ahí es cuando ya no dicen: “Ah, bueno…” sino: “¿Cuándo empezamos?”
Conclusión: no se trata solo de tener un buen sitio web, sino de acompañarlo con una buena comunicación humana que ayude a cerrar el ciclo.
Si sientes que tu web atrae, pero no convierte o que tu mensaje necesita más claridad, conexión y confianza, aquí estoy pa’ eso.
Soy Henry, copywriter y diseñador web para psicólogas como tú: increíbles, profesionales… y a veces un poquito incrédulas.

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